La Cueva’l Saburnín y el Puzu L.legu (L.lena-Asturies)

 

 

Juan Menéndez Pidal

 

Publicado en: Asturias, de Octavio Bellmunt y Traver y Fermín Canella y Secades.

Tomo II. Lena, Cap. II. Ed: Fototipia y Tipografía de O. Bellmunt. Gijón, 1895.

 

 

Dicen de la “Cueva del Saburnín” en términos de Pajares, que allí escondieron riquezas fabulosas los moros y que algunos permanecen encantados en el recinto, a cuya entrada hay un “cuélebre” o dragón, que con sus ojos lucientes como esmeraldas pone espanto en quien intenta penetrar; y así otras maravillas semejantes.

 

El “Pozo de Lago” en Campomanes, es un palacio hecho de mármol transparente y de oro purísimo, donde hay amplias galerías y estancias primorosas, estanques y surtidores de agua. El Rey moro que habitó en él, dejó en secreto lugar “la piel de un buey pinto perfectamente cosida y rellena de monedas de oro” “siete mil diamantes de colosal tamaño, infinidad de cadenas de oro y plata de mucho peso, y un número incalculable de piedras preciosas, con más un juego de bolos de oro con sus bolas correspondientes, con el cual al amanecer el día de San Juan Bautista salen a la pradera o meseta de la Cobertoria, ocho xanas bellísimas y juegan a los bolos hasta que sienten venir un hombre, en cuyo caso desaparecen rápidamente”. El desencanto sólo podrá conseguirlo “el año en que el día de San Juan amanezca nevado y sea el día del Corpus” “una cabrera que aquel día cumpla 22 años, sea rubia con ojos negros y se llame Sol”. Para ella “serán todas las riquezas del Pozo de Lago y además llegará a casarse con un príncipe buen mozo y también rubio, pero de ojos azules “.

 

(*) La Leyenda de “El Pozo de Lago” se publicó en El Pajares, revista quincenal de Pola de Lena nº 15 de Mayo de 1891. A esa versión pertenecen los entrecomillados del texto.

 

 
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