APROXIMACION A LA TOPONIMIA DE LOS PICOS D'EUROPA

 

 

Xosé Lluis del Río

Grupu d’Espeleoloxía Gorfolí - Asturies

 

 

 

INTRODUCCION.

 

Por lo general,  la toponimia de los Picos d'Europa ha sido maltratada (como no podía ser menos) por la práctica totalidad de los autores que de un modo u otro se han acercado al  conocimiento de algún aspecto de estas montañas. Y por ello el conocimiento de los nombres de lugar de los Picos es, hoy en día parcial y, en muchos casos, incorrecto: los errores se han ido acumulando de unos autores a otros hasta el punto de ser aceptados por una gran mayoría y se van reproduciendo de una obra a otra sin ningún sentido crítico.[1]

 

Por otra parte, hay que recordar que la gran mayoría de los trabajos al respecto son obra de montañeros,  mayormente interesados en las zonas altas y orónimos en general que en muchos casos han despreciado los nombres de algún paré, cueva, o riega  insignificantes para ellos, pero que poseen su propio nombre y que para los espeleólogos pudieran resultar esenciales. Por el contrario, esas mismas zonas altas (salvo excepciones) no fueron nunca importantes para los habitantes de los Picos, dado que solamente en ocasiones tenían necesidad de ascender más allá de las  vegas  donde pastaba el ganado durante los meses de verano.

 

Sin duda uno de los grandes "verdugos" de la toponimia de los Picos d'Europa (como también de la toponimia del resto de Asturias) es la omnipresente tendencia castellanizante, pretendidamente cultista, que no es sino fruto de la general ignorancia de los autores acerca de la realidad  lingüística de Asturias (tanto del territorio que administrativamente responde al nombre de  Principado de Asturias, como de los territorios que históricamente pertenecen a su órbita cultural).[2]  En realidad, en los Picos d'Europa  coexisten las fronteras lingüísticas del bable central y oriental  (dominio F/H) y  también de los plurales femeninos en  -AS/-ES. En modo alguno se trata de  "distintos dialectos",  sino de las lógicas diferencias del asturiano hablado en los distintos valles que convergen en estas montañas, lo que implica una gran riqueza de términos para referirse a los accidentes geográficos, la mayoría de ellos (según la respectiva familia) emparentados etimológicamente entre sí y con otros términos empleados en el resto de Asturias.

 

Con este trabajo  no se pretende más que dejar una serie de ideas claras al respecto. La labor de recopilación sistemática de la toponimia de un  territorio como los  Picos d'Europa es una labor ingente a la que los espeleólogos y montañeros en general pueden aportar todavía algo, pero siempre dentro de su papel de meros recopiladores fieles, respetando en todo caso la fonética de los topónimos y dejando para los lingüistas y estudiosos la interpretación y concrección definitiva de los nombres de lugar de estas montañas.[3]

 

LOS PICOS D'EUROPA: MACIZOS Y NOMBRES.

 

Con el área de los Picos d'Europa[4] se suele identificar el Mons Vindivs  (del céltico "vindos" = blanco)  de las fuentes clásicas,[5] donde los cántabros y astures pensaban que "antes subirían las aguas del océano que las legiones de Roma".

 

Existen referencias  escritas de estas montañas en  Massaliota (530 a.C.), en su Ora Maritima, donde describe que los navegantes que pasaban por la costa cantábrica hacia Bretaña, distinguían unos montes "subnivoso maxime".

 

El término Rupes Europae  aparece dado en 1530 por el historiador Lucio Marinco. Como Montañas de Europa son citadas por Ambrosio Morales, cronista de Felipe II, en 1572. Fray Prudencio Sandoval, en 1601,  las denomina Peñas o Sierras de Europa, al igual que el portugués Rodrigo Méndez Silva, el padre Gregorio de Argaiz, el jesuita Luis Alfonso de Carballo y Francisco de la Sota.[6]

 

Tradicionalmente, las zonas más altas y agrestes de los Picos no tuvieron demasiada importancia para los lugareños, que solamente nombraban un lugar si éste tenía cierta importancia para la caza o la ganadería. Salvo excepciones, las cumbres no recibieron ningún nombre especial; sólo aquellas que pudieran servir de referencia o tuvieran alguna característica especial que las hiciera destacables desde lejos fueron nombradas.

 

Es por ello por lo que, en general, los pobladores de los valles de Picos d'Europa designan a las zonas altas rocosas de forma genérica con el nombre de La Peña.[7]

 

Los Picos d'Europa están divididos en tres macizos claramente diferenciados,  por entre los que discurren los ríos más importantes de su red hidrográfica y que son, de Este a Oeste: el Deva, el Duh.e, el Cares, y el Sella. Cada uno de estos tres macizos ha recibido un nombre específico.

 

El Macizo Occidental es conocido como Los Picos del Cornión en Piloña y Caravia, tierras natales, respectivamente, de José Ramón Lueje y Aurelio de Llano. Es por ello por lo que pasó a la bibliografía como El Cornión y de esa forma se ha popularizado.[8]

 

No obstante, en Cabrales, Onís y Sayambre se conoce a este macizo con el nombre de La Peña (o Peñe) Santa.[9]

 

El Macizo Central es conocido como  Los Urrieles  o también como Los Picos d'Urrieles. Los pescadores de Llanes lo conocen con el nombre de Urriel.[10]

 

Existe un cantar popular que dice:

 

"¡Altos son los Picos d'Urrieles

altos son, qué maravilla!

Más alta é La Peña Santa,

que se ve toda Castilla".

 

En Onís y Cangues d'Onís se dice "Picos d'Urriellu"; antaño se decía "Picos d'Orriellu" y en Caín "Picos Urriellos". Esta alternancia entre Urrieles y Orriellos está documentada, sobre todo en obras antiguas y también en algunos testimonios de carácter oral.[11]

 

El Macizo Oriental es conocido como Ándara, topónimo que se refiere al "Circo de Ándara", en cuyo centro existe una laguna y se trata de una zona rica en yacimientos que fueron explotados en el pasado (blenda, zinc, calamina, cobre, etc.).

 

Los topónimos de este macizo, antaño infestados con los apellidos de los propietarios de las minas,  fueron rescatados en 1980 por José Antonio Odriozola Calvo.[12]

LA DISTRIBUCION DE LOS NOMBRES DE LUGAR EN LOS PICOS D'EUROPA

 

La distribución cuantitativa de los topónimos en los Picos d'Europa es irregular y  se diferencia según sea uno u otro el macizo que se tome en cuenta. No obstante, existe una característica a este respecto y que es común a los tres macizos: la tradicionalmente escasa o nula presencia (según zonas) de topónimos en las zonas más altas y cumbres de los Picos d'Europa que, como ya se ha indicado en la Introducción a este trabajo, fue debida  a la poca importancia que para los habitantes de los valles vecinos tenían las zonas más agrestes de las montañas, apenas visitadas pues no había necesidad de ello; solamente fueron frecuentados y nominados los lugares que requería la caza o la ganadería. Y esta circunstancia viene avalada por el hecho de que hasta  mediados del siglo XIX, las zonas altas  de los Picos d'Europa permanecieron prácticamente  inexploradas.[13]

 

Por esta razón, aparte de la toponimia tradicional, existe en los Picos una toponimia de aluvión, que se ha ido estableciendo durante la segunda  mitad del siglo XIX  y  primera del

XX,  nacida de la necesidad de dar nombre a lugares  hasta ese momento prácticamente desconocidos, por parte de los primeros cazadores, cartógrafos y montañeros que se aventuran en las zonas más altas y apartadas. De ese modo, las cumbres van recibiendo los nombres de los parajes  más próximos a ellas o bien de sus primeros escaladores, aunque en la mayor parte de las ocasiones esto se hace  sin ningún criterio y  ha sido una de las principales razones que ha contribuido a la deformación de la toponimia del lugar, transmitiéndose los fallos de unos autores a otros. Esta toponimia de aluvión fue, en gran parte, producto de una mentalidad que, afortunadamente, ya nada tiene que ver con las ideas actuales, aunque su consolidación y la negligencia de algunos autores hacen difícil erradicar los errores y la recuperación de los nombres tradicionales que pudieran existir; si bien es cierto que mucha de esa toponimia de aluvión "clásica" ya consolidada servirá sin duda a las necesidades de hoy en día, siempre que aluda a  lugares antes innominados.

 

Por lo que se refiere a la toponimia tradicional, resulta a veces difícil concretar cuál es el  topónimo más adecuado para referirse a un determinado lugar, pues no solamente pueden haber topónimos diferentes para referirse al mismo sitio, dependiendo del valle o vertiente, sino que incluso llegan a variar de una a otra generación dentro del mismo valle.[14] Estas razones, unidas a la disminución de la actividad ganadera y a la creciente despoblación que sufre esta comarca han implicado el olvido y  en muchos casos a la pérdida definitiva de gran  número de nombres de lugar.

 

En El Cornión existe una mayor cantidad y diversidad de topónimos, pues en este macizo se ha asentado un mayor número de población, al ser sus valles y vegas más fértiles que los de los otros dos.

 

Los Urrieles  resultan sin duda el macizo más áspero de los tres y por ello los topónimos escasean en sus zonas altas.

 

En Ándara, la actividad minera ha contribuído no sólo a degradar el entorno, sino también a destruir los nombres con que tradicionalmente se conocían los distintos rincones de este macizo, desplazando por  completo a la  toponimia tradicional mediante una toponimia de aluvión, plagada de apellidos de los propietarios de las minas, etc. Afortunadamente, y como ya se ha indicado, fue José Antonio Odriozola Calvo quien rescató, en 1980, los nombres de lugar del Macizo Oriental de los Picos d'Europa. Sin embargo, en este macizo hay una menor densidad de topónimos que la existente en el occidental.

 

RESEÑA DE ALGUNAS OBRAS IMPORTANTES.

 

Ya en la cartografía más clásica figuran los Montes de Europa en el mapa del Principado de Giacomo Cantelli (1696); y también Peñas de Europa en el mapa del matemático Tomás López (1777).

 

En 1855, Ludwig Wilhelm Schultz publica su mapa de Asturias con la denominación para la zona de  Picos de Europa.  En 1922 Aymar d'Arlot de Saint-Saud, publica su obra acerca de estas montañas  acompañada de una cartografía que comprende los tres macizos.

 

Pero no será hasta 1935 cuando aparezca el primer plano de calidad, fecha en que José María Boada publica su magnífico mapa del Macizo Central, que desde entonces y hasta nuestros días ha servido de base a  todos los demás planos posteriores. En él se encuentran bien situados los topónimos, aunque se encuentran castellanizados.[15]

 

En 1944, los Picos fueron cartografiados por la  Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral, comprendiendo cuatro hojas escala 1:50.000 (Beleño, hoja 55; Carreña, hoja 56; Burón hoja 80; y Potes, hoja 81). Posteriormente, en los años 70 ha habido una nueva edición también escala 1:50.000 y en 1987 se comenzaron a publicar los mapas escala 1:25.000 de la zona (Sotres, hoja 56-III) estando actualmente editadas todas las hojas.

 

En 1964, José Ramón Lueje publica una mapa del Macizo Occidental sobre una  base topográfica  que no resulta muy fiable, pero que recoge una importante cantidad de topónimos, aunque muchos de estos topónimos se encuentran castellanizados y varios de ellos no se encuentran bien localizados.[16]

 

En 1980,  los nombres de lugar tradicionales del  Macizo Oriental, desplazados por la toponimia de aluvión consecuencia de las explotacines mineras, son rescatados por José Antonio Odriozola Calvo, aunque castellanizados.[17]

 

En 1981, una obra colectiva sobre los tres macizos intenta recuperar parte de la toponimia tradicional aunque cometiendo errores de localización. Los capítulos referentes a la toponimia de "Naturaleza y vida en los Picos de Europa"  fueron redactados por varios autores y  de ello resultan numerosas contradicciones.[18]

 

En 1980,  Miguel Angel Adrados y Jerónimo López publican la primera guía de excursiones y escaladas en los Picos d'Europa. En 1985, Adrados publica su "Mapa Excursionista del  Macizo Central" a 1:25.000 que será complemento del primer volumen de la segunda edición de la guía, correspondiente al  Macizo Central (1988). También en 1988, Adrados publica un mapa escala 1:75.000 que comprende los tres macizos. En 1990, Adrados publica el segundo volumen de la guía, correspondiente al Cornión, al que acompaña un mapa 1:25.000. A la indudable calidad de estas obras, se une la inquietud del autor por establecer cierta crítica y  tratar de recuperar algunos topónimos tradicionales, pero al tomar como base los  trabajos de otros como Lueje y Boada incurre en muchos de sus mismos errores, tratando también  de castellanizar y de hacer primar el criterio de dar como válida la  falsa toponimia que más o menos se ha ido consolidando entre los montañeros; además, resulta chocante su visión fragmentaria y  totalmente errónea de la  cultura asturiana. A su favor,  hay que destacar que en el volumen correspondiente al Cornión (1990) se ve una mayor preocupación por el tema aunque continúa en cierto modo anclado a los criterios a los que ya hemos aludido.[19]

 

LAS ALTERACIONES.

 

- La castellanización de los topónimos.

 

Prácticamente la  totalidad de los autores, bien sea por desconocimiento o negligencia, bien deliberadamente, han terminado por sucumbir a la ya aludida  tendencia castellanizante pretendidamente cultista. De ese modo se han venido deformando sistemáticamente los nombres de lugar  tradicionales y esas adulteraciones ofensivas para la cultura asturiana se han ido transmitiendo de unas obras a otras  sin ningún sentido crítico. Esta tendencia nació sin duda de unas formas de pensar que han sido dominantes hasta nuestros días, pero que hoy resultan trasnochadas.

 

Boada, Lueje, Odriozola  y otros pueden  encuadrarse dentro del grupo de autores  que han castellanizado conscientemente los topónimos (aunque en ocasiones traten de conservar, junto a las alteraciones, otras formas autóctonas, en una especie de incomprensible simbiosis). Por su parte, otros autores más recientes (Adrados), a pesar de tratar de establecer cierta crítica y recuperar así algunos topónimos, al tomar como referencia básica las obras de los "clásicos" sobre Picos, incurren en muchos de sus mismos errores, principalmente respecto al tema que nos ocupa, pues parten de unos planteamientos totalmente erróneos en lo que respecta a la cultura asturiana.[20]

 

Este  desconocimiento  puede dar lugar a confusiones,  como por ejemplo sucede en  los casos de términos derivados del latín "ruber", rojo: de ese modo se cambia  "Robriza" por "Robliza" ( cumbre de El Cornión); "La Robre" por "La Roble" (mayada de Sotres); o "Cuarrobre" por "Cuarroble".[21]

 

En los nombres compuestos, además, se suele añadir la preposición "de", la cual aparece en bable  con mucha menor frecuencia que en castellano, ya que se pierde en muchos casos de transposición de nombres a adjetivos, bien cuando indica pertenencia o bien cuando indica lugar. Ej: "La Vega Urriellu".

  

- La "asturianización" de los topónimos.

 

Aunque en la mayoría de los casos nacidos de la buena voluntad y como reacción a la opresiva castellanización, también se encuentran excesos "asturianizantes". Excesos que, paradójicamente, son igualmente consecuencia de la ignorancia en lo que respecta a la cultura asturiana.

 

Solamente el bable central, salvo excepciones hace el plural femenino en /-es/; tanto el oriente como el occidente de Asturias hacen los plurales femeninos en /-as/.

 

Así, tenemos que en el concejo de Cangues d'Onís se hace el plural femenino en /-es/, salvo en las zonas más orientales de San Martín, Mestas, Con y Llanu que lo hacen en /-as/, lo mismo que el  concejo de Onís.  Los concejos de  Amieva y  Parres pertenecen a la zona de /-es/. Ejemplo: "Peñes"/"Peñas".

 

Por otra parte, en el bable oriental aparece un sonido cuya articulación es velar, fricativa y sorda, análoga o idéntica a la "j" castellana: la "H." (hache aspirada), que aparece en posiciones en que  el bable central y  occidental presentan "F", como por ejemplo "biforcu"/"bih.orcu".

 

Así, tenemos que a partir de  Les Arriondes y hacia el sur, la frontera lingüística de  F/H. coincide con el recorrido del río Sella y del río Mampodre, afluente del Piloña, para seguir

después por la línea que separa los concejos de Ponga y Amieva en la zona montañosa del sur.

 

Teniendo esto en cuenta se deduce que los Picos d'Europa se encuentran en el ámbito dominado por el bable oriental (dominio de F/H.), aunque con la  particularidad de que en parte de El Cornión los plurales femeninos se hacen en /-es/,  al igual que en el bable central (zonas comprendidas en los concejos de Cangues d'Onís y Amieva).

 

Este desconocimiento así como el incorrecto empleo del grafismo "j" para representar la  H. (dos fonemas que no tienen ningún tipo de relación entre sí)  ha conducido a numerosas equivocaciones,  como por ejemplo en el caso del  "Pozu'l H.itu" ("H.itu"/"Fitu") que ha sido cambiado por "Pozu del Xitu"; y además y entre otros, al escribir "jou" se establece de forma incorrecta el plural como "jous", cuando los plurales masculinos y neutros en asturiano son en /-os/ (y eso cuando al listo de turno no le da por decir  "yous"):  esto es,  sería "h.ou" /"h.oos".[22]

 

- La traslación de topónimos a las cumbres.

 

Los montañeros, al encontrarse con un notable vacío de nombres en las zonas más altas y al  interesarles sobremanera las cumbres,  además de rellenar los espacios en blanco de los planos con los más variopintos  "topónimos de aluvión",  decidieron trasladar los nombres tradicionales a las zonas más altas a su libre albedrío, creando en ocasiones un clima de gran confusión y  dejando las zonas más bajas sin sus tradicionales denominaciones. Esto ocurre, por ejemplo, con el caso de  "La Peña'l H.ultayu" (en El Cornión) que aparece en toda la bibliografía como "El Jultayu". En realidad "El H.ultayu" se trata de un h.ogu cercano.[23]

 

- El extraño caso de El Picu Urriellu.

 

Sin duda el ejemplo más significativo de lo que es la alteración arbitraria de la toponimia tradicional viene dado por esta montaña, precisamente la más representativa y  famosa de los Picos d'Europa.

 

Guillermo Schultz,  nominó en su mapa de Asturias (1855) a esta cumbre como "Naranjo de Bulnes", topónimo que nunca antes se había escrito y que fue inmediatamente adoptado como expresión pretendidamente culta frente a la verdadera. También Casiano de Prado (1856) lo cita como "Naranjo de Bulnes" e incluso se llegó a cartografiar como "Naranco de Bulnes" (Coello 1861).  Todavía hoy resulta un misterio la razón de esta alteración que ha sido generalmente asumida, incluso por los autores más modernos (Adrados, 1985) sin ningún tipo de crítica ni de razón.[24]

 

La famosa montaña es El Picu Urriellu en Bulnes, Camarmeña y Sotres. En Tielve, mayadas de  Caneru (Sotres) y  Arnandes (Bulnes), lugares situados al norte y por tanto desde distinta perspectiva, se la conoce como El Cuetu Urriellu.[25]

 

De todas formas, la tonada popular confirma lo dicho:

           

"¿Por qué me llamáis Naranjo

si fruta no puedo dar?.

Que me llamen Picu Urriellu

que es mi nombre natural".

 

LOS NOMBRES GENERICOS DE LAS DEPRESIONES Y CAVIDADES: PARTICULARIDADES.

 

- Las depresiones.

 

Sin duda uno de los rasgos más característicos del pasaje típicamente kárstico de los Picos d'Europa es la gran cantidad de dolinas existentes: depresiones cónicas de tamaño y forma muy variables, formadas por procesos de disolución o de colapso, asociados a una posterior excavación glaciar. Estas dolinas son denominadas como H.oyu/H.oyos (la "F" inicial latina de la palabra asturiana Foyu < latín "fossam", fosa, hoyo; evoluciona en el bable oriental a "H." por razones de índole sustrática), habiendo además muchas variantes del término, que han sido estudiadas por Ramón Sordo Sotres.[26]  Así, tenemos que en Sotres se dice H.ugu/H.ugos; en Tielve H.uacu/H.uacos; en Bulnes y Camarmeña H.ou/H.oos, H.ogu/H.ogos, H.obu/H.obos, H.oyu/H.oyos; en Peñamellera, Amieva, Liébana y Valdeón  H.oyu/H.oyos; en Cangues d'Onís H.ou/H.oos.

  

- Las cavidades.

 

Por lo que respecta a las cavidades de desarrollo predominantemente horizontal, existen multitud de términos para referirse a ellas, atendiendo a su distinta morfología y tamaño: cován, cuviella, covaxu, cueva, y un largo etcétera. La mayor parte de estas palabras proceden del hispánico covam y éste, a su vez, del latín "cavum", "cavam".

 

Las más  importantes cavidades que se pueden encontrar en los Picos d'Europa son, sin embargo, de desarrollo predominantemente vertical dada la estructura del paquete de caliza. Por ello, es interesante destacar que con el término pozu/pozos se denominan en casi toda Asturias (incluyendo Cangues d'Onís, Onís y Amieva) a las simas y grietas profundas a excepción del resto del oriente asturiano, donde a este tipo de cavidades se las denomina torca/torcas. También se utiliza el término  sil en algún caso concreto, por ejemplo el "Sil d'Oliseda".

 

BIBLIOGRAFIA.

 

- Adrados, Miguel A. y López, Jerónimo.  (1988). "Los Picos de Europa. Tomo I. Guía del Macizo Central". Madrid.

- Adrados, Miguel A. (1990). "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. 80 pp. + 1 map. 1:25.000.

- CODEMA. (1981). "Peña Santa y su entorno". Xixón-Gijón.

- Delgado Ubeda, J;  Boada, J. M.  y  Hernández Pacheco, F. (1932). "El Parque Nacional de la Montaña de Covadonga". Madrid.

- Fernández González, A. R. (1979).  "El habla y la cultura popular de Oseja de Sajambre". Uviéu-Oviedo.

- Fontan de Négrin, L. (1907 y 1986).  "En los Picos de Europa. (Asturias)". Toulouse y Xixón-Gijón.

- García González, Francisco. (1983). "El asturiano oriental", en LLETRES ASTURIANES nº 7. Uviéu-Oviedo.pp. 44-56.

- Lueje, José Ramón.  (1968).  "Monografía de los  Picos de Cornión". Xixón-Gijón.

- Lueje, José Ramón. (1972). " Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes". Xixón-Gijón.

- Lueje, José Ramón. (1973). "Los Picos de Europa". León.

- Lueje, José Ramón. (1977). "Guía de la montaña asturiana" Salinas.

- Lueje, José Ramón. (1980).  "De los Picos de Europa, Cumbres de Reconquista". Xixón-Gijón.

- Miranda, Julia. (1983).  "Sedo-seu en la toponimia de los Picos de  Europa", en  LLETRES ASTURIANES  nº 5.  Uviéu-Oviedo. pp. 37-40.

- Llano, Aurelio de. (1928 y 1977). "Bellezas de Asturias, de Oriente a Occidente". Uviéu-Oviedo.

- Odriozola Calvo, J. A. (1979-1980). "El Naranjo de Bulnes a los 75 años de la primera escalada", en  CONFERENCIAS DEL CICLO DE ESTUDIOS  SOBRE  LOS  PICOS DE EUROPA, AMA Torrecerredo. Xixón-Gijón. pp. 200-230.

- Pastrana, Luis. (1981). "Sajambre y Valdeón". León.

- Pidal, Pedro y Zabala, José F. (1918). "Picos de Europa". CAE. Madrid.

- Saint-Saud,  Aymar d'Arlot de.  (1922-1937 y 1985).  "Por los Picos de Europa. Desde 1881 a 1924". Salinas. 281 pp. + 5 map.

- Sordo Sotres, R. (1986). "Nombres de lugar en los Picos d'Europa", en LLETRES ASTURIANES nº 19. Uviéu-Oviedo. pp. 51-55.

- Sordo Sotres, R.  (1987).  "Excursiones  por   Asturias y Cantabria". Uviéu-Oviedo.

- Sordo Sotres, R. (1988).  "El oriente de Asturias. 62 rutas". Uviéu-Oviedo.

- Tichodroma, Grupo. (1985). "Los Picos de Europa". León.

- Varios Autores.(1970-1981). "Gran Enciclopedia Asturiana". Xixón-Gijón.

- Varios Autores. (1981). Naturaleza y vida en los Picos de Europa". Madrid.

- Varios Autores. (1987).  "Guía del  Parque Nacional de la Montaña de Covadonga y su entorno". Xixón-Gijón.

- Varios Autores. (1990). "Historia de Asturias".  Uviéu-Oviedo.

- Villar Ferrán, J. (1921).  "Topografía mádica del Concejo de Cabrales". Madrid.

 

CARTOGRAFIA.

  

- Adrados, Miguel A.(1985). "Macizo Central de los Picos de Europa. Mapa excursionista". E. 1:25.000. Uviéu-Oviedo.

- Adrados, Miguel A. (1988).  "Picos de Europa. Mapa Excursionista". E. 1:75.000. Uviéu-Oviedo.

- Adrados, Miguel A. (1990). "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". 80 pp. + 1 map. E. 1:25.000. Uviéu-Oviedo.

- Boada, José María. (1935 y 1977-1981).  "Plano del Macizo Central de los Picos de Europa". E. 1:25.000. Madrid.

- ICONA. (1979). "Parque Nacional de la Montaña de Covadonga". E. 1:30.000. Madrid.

- Instituto Geográfico Nacional.  (1944).  La zona de Picos d'Europa comprende cuatro hojas:  Beleño, hoja 55; Carreña, hoja 56; Burón, hoja 80; Potes, hoja 81.  E. 1:50.000 Madrid.

- Instituto Geográfico Nacional. (1987).  "Hoja 56- (I, II, III, IV)". E. 1:25.000. Madrid.

- Lueje, José Ramón. (1964 y 1986).  "Picos de Cornión. Macizo Occidental de los Picos de Europa". E. 1:25.000. Madrid.

- Odriozola Calvo, J. A. (1980).  "Picos de Europa.  Macizo Oriental (o de Ándara)". E. 1:25.000. Xixón-Gijón.



[1]A pesar de ello, hay algún autor que se ha preocupado de forma más o menos acertada por tratar de recuperar los nombres tradicionales.  Sin duda destaca la labor de  recopilación sistemática de la toponimia de los  Picos d'Europa llevada a cabo por Ramón Sordo Sotres, el cual,  en 1986,  llevaba recogidos más de siete mil topónimos.                     Vid. Sordo Sotres, Ramón. (1986). "Nombres de lugar en los Picos d'Europa",  en LLETRES ASTURIANES nº 19. Uviéu-Oviedo. pp. 51-55.

[2]A este respecto,  resultan reveladoras algunas de  las erróneas opiniones de Miguel Alngel Adrados:

"En los Picos de  Europa, la denominación de las formas del relieve (picos, collados, hoyos, etc.) presenta, a menudo, diversas  acepciones. Ello es debido a su situación entre las provincias de León, Asturias y Cantabria, lo cual supone la influencia de tres dialectos distintos: leonés, bable y montañés. Se hace difícil por lo tanto llegar a una precisión toponímica,  pues se encuentran  denominaciones diferentes según la  zona o los autores".                                              Vid. Adrados, Miguel A. y López, Jerónimo (1988)."Los Picos de Europa. Tomo I. Guía del Macizo Central". Madrid. pp. 41.

"(...)  Algunos de estos nombres pueden estar influenciados por el Bable o el Leonés,  pero la mayoría son de origen totalmente local  y poco tienen en común con estos  dos dialectos".

Vid. Adrados, Miguel A. (1990)."El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 12.

[3]En modo alguno ayudan a la correcta conservación, estudio e interpretación de los topónimos las elucubraciones seudolingüísticas de algunos autores no expertos en la materia. Todo lo más incitarán a una mayor confusión y  deformación de los ya maltrechos nombres de lugar. Sirva de ejemplo el siguiente párrafo:

"Se observa en la toponimia actual del Macizo Occiedental una cierta deformación derivada probablemente de la rapidez en la pronunciación. Se han llegado a hacer habituales con el tiempo topónimos de una sola palabra que posiblemente eran compuestos originalmente (Ej: Cotalba: antes Cueto Alba, Joulagua: antes Jou del Agua,  Cuarroble: antes Cueva del Roble, Jocabau: antes Jou Cabau, etc)". Vid. Adrados, Miguel A.(1990). "El Cornión. Mapa-guía del  Macizo Occieden- tal de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp.11.

[4]O con la zona de Pena Ubina.

[5]Tito Livio, cuyos datos están hoy perdidos pero que fueron utilizados por los dos historiadores principales de las Guerras Cántabras: Floro (Epitomae historiae romae II, 33-46-60) y Osorio (Historiarum Adversus paganus, VI, 21);  y también algunos panegiristas y  poetas, como Horacio y Estrabón o algunos autores del Alto Imperio, como Suetonio y Tácito.

[6]Casiano de Prado, difundió la errónea creencia de que estas montañas recibían el nombre de Picos d'Europa por ser sus alturas la primera tierra que se divisaba, sobre la bruma de la costa del oriente asturiano, desde las naves procedentes de América. Tampoco faltó quien  atribuyó un origen vasco a tal denominación, como el geógrafo francés Eliseo Reclus. Cabe citar también la opinión del historiador  Claudio Sánchez Albornoz, que en su obra "El Reino de Asturias" (Uviéu-Oviedo, 1975) afirma: "Ignoro por qué se llamó Picos de Europa al grande y bellísimo conjunto de montañas en una de cuyas estribaciones venció Pelayo a los muslimes. ¿Se me perdonará que hoy, más de doce siglos después de la victoria,  me atreva a afirmar que el nombre responde a una misteriosa realidad histórica?. ¿Se me perdonará que me atreva a vincular con la historia del Asturorum Regnum ese topónimo regional con el que bautizamos esa zona en que la tierra, convulsionada por gigantescos movimientos sísmicos, se alza orgullosa hacia los cielos?. ¿Se me perdonará que vincule ese nombre con la realidad de que junto a esos Picos los astures iniciaron nuestra  misión de centinelas de Europa; de esa gran patria de todos los hispanos?".

[7]También La Peñe. Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 51.

8Como  "Los Picos de El Cornión"  se  conoce en general a las zonas más altas del  macizo,  pero ha pasado a identificarse con esa  denominación a todo el conjunto.

[9]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp.54.

[10]Según Sordo Sotres, "Hay un paso entre Liébana y Bulnes llamado Los Urrieles y que todos conocen. Ha de ser un resto de la antigua denominación su último arrinconamiento". Op. Cit., pp. 54.

[11]Vid. Pidal y Zabala. (1918). "Picos de Europa", C.A.E., Madrid. pp. 29 y 52.;  Villar Ferrán. (1921). "Topografía médica del Concejo de Cabra- les".  Madrid. pp. 29; Fontan de Négrin. (1907 y 1986).  "Aux Picos de Europa ". Toulouse y Xixón-Gijón.  (pp.31 de la edición facsimilar y 1ª castellana de 1986);  Sordo Sotres, R. Op. Cit. pp. 55.

           

[12]Vid. Odriozola Calvo, J.A. (1980). "El Macizo Oriental de los Picos de Europa (Ándara)". Xixón-Gijón.

[13]En 1845,  el geólogo  Casiano de Prado  divisa desde la Peña Corada (al N.E. de León) los  Picos, visitándolos en 1853 en compañía de los también geólogos franceses Verneuil y Lourière, escalando la Torre Salinas para realizar las  primeras mediciones geodésicas;  esta es la primera ascensión conocida en los Picos d'Europa.

 

[14]Vid.  Adrados, Miguel A. (1990).  "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 11.

[15]Boada, J.Mª. (1935). "El Macizo Central de los Picos de Europa". Madrid. (2ª Edicición, 1977; 3ª Edición 1981).   Parece ser que Boada se informó por boca del guía  Alfonso Martínez Pérez, pero no lo detalla. Según Ramón Sordo Sotres "la familia de Alfonso Martínez no llama a algunos accidentes geográficos de igual modo que otros nativos de Bulnes o Camarmeña...". Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 51.

 

    [16]Lueje, J.R.  (1964 y 1986).  "Picos de Europa,  Mapa del Macizo del Cornión (Parque Nacional de la Montaña de Covadonga)". Madrid. Según Sordo Sotres, recoge Lueje en este mapa 2.515 topónimos. Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 51.

 

[17]Odriozola Calvo, J.A.  (1980).  "El Macizo Oriental de los Picos de Europa (Ándara)". Xixón-Gijón.

[18]Varios Autores. (1981). "Naturaleza y vida en los Picos de Europa".  Madrid.

[19]Vid. Adrados, M. A. y López, Jorónimo. (1988)."Los Picos de Europa. Tomo I. Guía del Macizo Central". Madrid. 492 pp.;  Adrados, M. A. (1985). "Macizo  Central de los Picos de Europa.  Mapa Excursionista".  E.1:25.000 Uviéu-Oviedo; Adrados, M. A.(1988). "Picos de Europa. Mapa Excursionista". E.1:75.000. Uviéu-Oviedo.;  Adrados, M. A. (1990).  "El Cornión. Mapa-guía del Macizo  Occidental de los Picos de Europa".  80 pp.+ 1 map.  1:25.000. Uviéu-Oviedo.

 

[20]Vid. Adrados, M. A. y López, Jerónimo. (1988).  "Los Picos de Europa.Tomo I. Guía del Macizo Central". Madrid. pp. 41-45.;  y  Adrados, M. A. "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 11-21. Pensamos que no estaría de más el recordar aquí unas palabras del historiador asturiano José Manuel González: "Partiendo del falso supuesto de que las formas toponímicas asturianas son vulgares o plebeyas y, a veces,  sintiendo como vergüenza de emplearlas, las revisten del ropaje de la fonética castellana, o que tal les parece, para que puedan circular con la dignidad de que antes, en su creencia, carecían. Mas semejante criterio de castellanización es absurdo. Los nombres de lugar en su genuina estructura indígena son como tienen que ser ni distinguidos ni vulgares, ni nobles ni plebeyos. Obedecen, como los de cualquier parte del mundo, a causas históricas y, tal como llegaron a nosotros, debemos aceptarlos".

 

 

  [21]Vid. Adrados, M.A. (1990).  "El Cornión. Mapa-guía del Macizo Occidental de los Picos de Europa". Uviéu-Oviedo. pp. 11.:  "...Cuarroble: antes Cueva del Roble...".

 

[22]Hay muchas variantes de "Foyu"/"H.oyu" (dolina) en los Picos d'Europa, que han sido estudiadas por Ramón Sordo Sotres.  Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 53.

 

[23]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 53.

[24]El llamar "Naranjo" al  Picu Urriellu  ha dado origen a las teorías más estúpidas y menos académicas, como que el nombre se de por el color anaranjado de la  caliza o alguna otra más ingeniosa, como la recogida por Aurelio de Llano: "Me puse a investigar entre los habitantes de la comarca el porqué del nombre Naranjo. Y el vecino de Arenas, Basilio Díaz, de 53 años de  edad,  me dijo en la majada de Tordín, a la puerta de la cabaña: "Desde tiempo inmemorial, los habitantes de Cabrales emigran a Sevilla; yo también lo hice...  Se cuenta por allí que un día estaban varios cabraliegos sentados en el muelle de Sevilla,  comiendo naranjas y les dijo un sevillano: "- En Asturias no habrá naranjas tan grandes como éstas, ¿verdad?. "A lo cual contestó un cabraliego de Bulnes: "- En mi pueblo hay un naranjo que durante seis meses al año da naranjas de cuarenta quintales cada una. "- ¿Qué naranjo es ése? -preguntó el sevillano. "-El Naranjo de Bulnes. "Al cabraliego  se le ocurrió decir esto  porque en invierno de lo alto del  Picurriellu caen  montones de  nieve que marchan  rodando en forma de bolas  metiendo un  ruido de  todos los  diablos; aquello parece un árbol cuando le tira la fruta el viento. "Y lo  que ocurrió  en el muelle con el sevillano y el vecino de Bulnes ha dado lugar a muchas bromas;  después,  el cuento corrió por aquí y  los que escriben libros, al  Picurriellu dieron en llamarle Naranjo; nosotros nunca le llamamos así.  Además,  no sé por qué lo sitúan en Bulnes estando a cuatro horas de este pueblo". Vid. Llano, Aurelio de.(1928 y 1977)."Bel- lezas de Asturias, de Oriente a Occidente". Uviéu-Oviedo.

 

[25]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 54.

[26]Vid. Sordo Sotres, R. Op. Cit., pp. 53.